¿Más FPS?
Casi nunca por sí solo. Los FPS dependen sobre todo de la tarjeta de video, el procesador, el juego y su configuración. Un Windows en buen estado evita que algo los frene, pero no los multiplica. Por eso aquí no vas a ver una promesa de FPS.
Conseguir el agenteLo que sí puede cambiar algo
Lo que no sirve
Si va a tirones, medir antes de culpar
Los tirones pueden venir del propio juego, del servidor o de tu conexión. Un diagnóstico de la PC dice qué conviene corregir en tu configuración, pero la causa de los tirones de un juego se sabe midiendo una partida. Hoy esa medición la hace un técnico en el soporte asistido, mientras la calibramos para que sea confiable.
Con el agente
El diagnóstico da un score del estado del sistema, no de los FPS. Revisa la frecuencia de tu pantalla, los programas de fondo, la temperatura y la energía; aplica los ajustes de tu juego según tu tarjeta, y revisa si tienes un ajuste repetido entre el juego y el driver (por ahora, Call of Duty con tarjeta AMD), también en la versión gratis. Cada cambio pide tu confirmación y casi todos se deshacen. Cómo optimiza para juegos.
Preguntas frecuentes
No se puede saber antes de medir, y por eso no lo prometemos. Si el programa encuentra un freno y lo corriges, puede notarse; si no había freno, los FPS quedan iguales.
En PCs actuales ayuda poco, pero tampoco estorba. El agente lo activa en la versión gratis y lo puedes desactivar con su botón.
En escritorio suele cambiar poco; en portátiles puede importar más. El diagnóstico mira tu plan y el modo de energía de Windows 11, que puede decir algo distinto del nombre del plan.